Hoy, esta historia también tiene un punto final.
Con mi jubilación, ocurrida el 1.º de julio de 2026, el Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión dejó de existir como área independiente dentro del Registro Nacional de las Personas, poniendo fin a un ciclo iniciado veinticinco años atrás.
No fue simplemente el cierre de una dependencia administrativa. Se cerró un espacio desde el cual se impulsaron políticas de calidad, evaluación, mejora continua, atención al ciudadano y modernización de la gestión pública. Un equipo que trabajó con convicción para demostrar que el Estado puede transformarse cuando existe compromiso, profesionalismo y vocación de servicio.
Las estructuras organizativas pueden cambiar con el tiempo, pero las ideas, los proyectos y los logros alcanzados permanecen en la memoria institucional y en quienes tuvieron el privilegio de construirlos.
Me siento profundamente orgullosa de haber formado parte de esa historia, de haber acompañado su crecimiento desde sus comienzos y de haber dedicado gran parte de mi vida profesional a una tarea que siempre entendí como un servicio al ciudadano.
El Departamento ya no existe, pero su legado continúa vivo en cada mejora que ayudó a construir y en cada persona que creyó que la calidad no era un objetivo, sino una forma de trabajar.
Laura Cornejo
Ex Jefa del Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión
Registro Nacional de las Personas
Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión
Una historia de compromiso con el ciudadano
Hablar del Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión del Registro Nacional de las Personas es recorrer una parte importante de la transformación institucional que vivió el RENAPER durante las últimas décadas.
Su origen se remonta al año 2001, cuando, siendo Director Nacional el Lic. Juan Carlos García Moreno, se creó la Coordinación de Evaluación y Calidad de Gestión, en el marco de la adhesión del organismo al Programa Carta Compromiso con el Ciudadano, impulsado por la entonces Secretaría de la Gestión Pública.
Años más tarde, el Dr. Eduardo E. Descalzo fortaleció esa iniciativa creando formalmente el Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión, dependiente directamente de la Dirección Nacional. Aquella decisión significó reconocer que la calidad de los servicios públicos debía ocupar un lugar estratégico dentro del organismo.
Desde allí comenzó una etapa de permanente innovación, donde cada proyecto tuvo un único destinatario: el ciudadano.
Durante esos años el Departamento impulsó numerosas acciones que marcaron un antes y un después en el RENAPER.
Entre ellas pueden destacarse:
- La implementación y seguimiento del Programa Carta Compromiso con el Ciudadano.
- La firma de seis Cartas Compromiso, consolidando estándares públicos de calidad.
- La creación y administración del primer sitio web institucional del RENAPER.
- La organización del primer Centro de Atención Telefónica al Ciudadano.
- El desarrollo de las primeras Guías de Trámites y contenidos de información pública.
- La elaboración de estándares de calidad inexistentes hasta ese momento.
- El diseño de cartelería, señalización e infografías para mejorar la orientación del ciudadano.
- La realización permanente de encuestas de satisfacción para conocer la opinión de quienes utilizaban nuestros servicios.
- El fortalecimiento de los Centros de Atención al Público como espacios fundamentales de contacto entre el Estado y la sociedad.
El trabajo sostenido del equipo obtuvo importantes reconocimientos nacionales.
Entre las principales distinciones recibidas por el RENAPER se encuentran:
- Mejor Práctica por la implementación de la consulta del estado del trámite del DNI a través de Internet.
- Desempeño Destacado por el funcionamiento del Centro de Atención al Público N.º 1.
- Desempeño Destacado por las Campañas de Información Documentaria.
- Diversas menciones y distinciones otorgadas por el Programa Carta Compromiso con el Ciudadano.
- La obtención del Premio Nacional a la Calidad y posteriormente la Medalla de Plata, procesos en los cuales el organismo recibió a equipos evaluadores externos que verificaron el compromiso con la mejora continua.
Pero quizá el mayor logro no figure en ningún diploma.
Fue haber instalado dentro del RENAPER una cultura de trabajo basada en la planificación, la medición, la mejora permanente y, sobre todo, en el convencimiento de que detrás de cada trámite existe una persona que merece ser atendida con respeto, eficiencia y transparencia.
Muchos de los procesos, herramientas y formas de gestión que hoy resultan naturales comenzaron a construirse silenciosamente en aquellos años, gracias al esfuerzo de un equipo comprometido que entendió que la calidad no era un objetivo ocasional, sino una manera de trabajar.
Hoy, al recordar esta historia, no solo evocamos un departamento. Recordamos una etapa en la que el RENAPER apostó a modernizarse, escuchar al ciudadano y demostrar que el Estado también puede innovar, aprender y mejorar de manera continua.
Porque las instituciones cambian con el tiempo, pero las buenas ideas y el trabajo realizado con vocación de servicio permanecen como parte de su identidad.
Registro Nacional de las Personas
Un agradecimiento desde el corazón
Al mirar hacia atrás, siento una inmensa gratitud hacia todos los Directores Nacionales que, a lo largo de estos años, confiaron en nuestro trabajo y se comprometieron con cada uno de los proyectos impulsados por el Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión. Gracias por comprender que la calidad no era un objetivo aislado, sino una forma de construir un RENAPER más eficiente, transparente y cercano a la ciudadanía. Sin ese respaldo permanente, muchas de las iniciativas que hoy forman parte de la historia del organismo no habrían sido posibles.
Mi agradecimiento más profundo también es para quienes caminaron a mi lado durante tantos años. En primer lugar, a mi querida Roxana E. Tomassi, mi compañera inseparable, mi coequiper, con quien compartimos desafíos, responsabilidades, largas jornadas de trabajo y la inmensa satisfacción de ver crecer un área que nació como una Coordinación en 2001 y que, con el esfuerzo de todos, llegó a convertirse en un Departamento reconocido por su compromiso con la mejora continua.
Quiero abrazar con estas palabras a Carla Rabaglio, Mariana Manuel, Aurelia Lupis, María Laura Acosta, Daniela Comerci, Ana Tellagorri, Cecilia Rodriguez Cornejo, Fernando Baldini, Debora Fernandez, Gabriela Rodriguez, Fernando Gutiérrez Rellán, Rafael Ramírez, Mariela Dell'Aquila... quienes, desde sus distintas funciones, siempre acompañaron nuestros proyectos con profesionalismo, generosidad y espíritu de colaboración.
Y también a tantos otros compañeros y compañeras cuyos nombres seguramente merecerían ocupar estas líneas. Si hoy alguno no aparece escrito, no es por olvido, sino porque el corazón guarda mucho más de lo que una página puede contener.
Con mi jubilación también llegó el cierre definitivo del Departamento de Evaluación y Calidad de Gestión. Sin embargo, los departamentos pueden desaparecer de un organigrama, pero jamás podrán borrar las huellas que dejan las personas, las ideas, los proyectos y los valores compartidos.
Me retiro con la tranquilidad de haber entregado lo mejor de mí durante más de tres décadas de servicio, convencida de que la verdadera calidad no está solamente en las normas o en los procedimientos, sino en las personas que trabajan con honestidad, compromiso y vocación.
Gracias por haber formado parte de esta historia. Gracias por el respeto, por la confianza, por las enseñanzas y, sobre todo, por la amistad.
Porque los cargos terminan, los departamentos pueden cerrarse, pero los afectos y las obras bien realizadas permanecen para siempre.
Con inmensa gratitud y todo mi cariño.
Laura Cornejo



















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